Los temidos puntos negros

Todos alguna vez hemos vivido la terrible experiencia de tener un punto negro. También conocidos como comedones abiertos, son lesiones no inflamatorias de acné que aparecen sobre todo en la nariz y en la barbilla. Son indoloros, pero bastante antiestéticos, por eso la preocupación de muchos por que desaparezcan.

Es más común que aparezcan en la adolescencia, pero también es frecuente verlos en mujeres adultas, muy relacionado con un tema hormonal. Es una de las imperfecciones más presentes en hombres y mujeres de todo el mundo después del acné.

¿Cómo se forman los puntos negros?

Los folículos capilares de la piel, también conocidos como poros, contienen glándulas sebáceas. Estas glándulas, presentes en la dermis, producen el sebo que se encarga de lubricar e hidratar la piel y aporta antioxidantes lipófilos a la superfície cutánea, para protegerla de las agresiones externas.

Las hormonas tienen una influencia en la sobreproducción del sebo. Los estrógenos moderan la actividad de las glándulas sebáceas, mientras que los andrógenos (hormonas masculinas) las aumentan. En consecuencia, la semana antes del período menstrual el acné suele brotar, porque los niveles de progesterona son superiores a los de estrógenos.

Hay otros factores como el clima, la edad (muy relacionada con las hormonas), las horas del día(mayor secreción entre las 12:00 y las 14:00), la alimentación (evitar el azúcar y los alimentos ricos en grasas trans porque tienen una acción proinflamatoria), el estrés

Los puntos negros se forman cuando el poro está abierto y este se obstruye por una secreción excesiva de las glándulas sebáceas y la queratina, que dilatan el folículo. Adoptan este color oscuro por la oxidación de la grasa en contacto con el aire. Lo ideal es realizar una limpieza facial completa en un centro especializado en tratamientos faciales, pero hoy también vamos a explicaremos cómo cuidar vuestra piel en casa para evitar los temidos puntos negros.

¿Cómo podemos tratarlos en casa?

Lo que recomendamos siempre es no manipularlos, ya que lo único que conseguiremos será agrandar más del poro y aumenta la posibilidad de infección siendo probable que quede una cicatriz.

En LQA siempre recomendamos seguir una rutina de belleza estricta que ayude a mantener nuestra piel y nuestro rostro siempre limpios. Uno de nuestros pasos favoritos en la rutina es la doble limpieza: aplicar primero un limpiador con base oleosa para eliminar los restos de maquillaje, protección solar, polución y exceso de grasa; después, seguir con un limpiador de base acuosa en cuya formulación contenga un jabón que regule el pH de nuestra piel y la limpie en profundidad.

Un aspecto muy importante a seguir en la rutina también es emplear un tónico o loción exfoliante diariamente, aplicándolo con un algodón o directamente con la mano. Nuestros favoritos son todos aquellos que contengan ácido salicílico en su formulación.

 

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