Tipos de marcas y cicatrices post-acné

Uno de los casos más comunes en nuestras cabinas son las clientas preocupadas por sus marcas y cicatrices post-acné, ya que una vez que este se encuentra controlado debemos comenzar a tratarlas para dejar la piel lo más uniforme posible.

Para comenzar a diagnosticarlas para establecer el protocolo de trabajo que más se adapte a tus necesidades en importe diferenciar entre varios conceptos diferentes:

  • Máculas eritematosas (más conocidas como «manchas rojas«):  son las más frecuentes y se quedan en la piel tras una lesión muy inflamatoria. Estas marcas indican que la inflamación todavía persiste en la piel, y debemos tener cuidado porque si no se tratan adecuadamente aparecerán las temidas cicatrices.
  • Máculas hiperpigmentadas: son manchas marrones que aparecen sobre todo en tonos de piel más oscuras. Se trata de una cicatriz en fase inicial, pues la parte blanca de la zona nos indica que se ha producido una fibrosis en la piel. Empiezan a ser más complicadas de tratar.
  • Cicatrices de acné: podremos mejorarlas pero no dejarán de ser permanentes. Pueden ser tróficas o hundidas, o hipertrofias o queloides. 

Este tipo de lesiones cutáneas siempre se tratarán acorde el tipo de piel de cada cliente, aunque de manera genérica será importante tratarlas con ácidos que nos permitan difuminar, equilibrar y aportar homogeneidad a la piel, así como el mantenimiento en casa con productos que nos ayuden a regenerar para que nuestras células sigan trabajando a diario después del intenso tratamiento que realizaremos en cabina.

Se pueden emplear técnicas con principios activos específicos muy potentes, así como aparatología como radiofrecuencia o mesoterapia virtual para tratar de una manera más profunda la problemática ante la cual nos encontramos.

Recuerda solicitar tu diagnóstico y empezar a cuidar tu piel desde ya

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