Sequedad, tirantez, una molesta picazón que parece no irse nunca… ¿Te suena lo que te estamos contando? En los meses de invierno, la combinación de frío, viento y calefacción puede sensibilizar tu piel. Pero no te preocupes, porque hay solución: ajustar tu rutina de skincare y cuidar tu piel es más fácil de lo que piensas y puede marcar una gran diferencia tras esta temporada de frío.
Este es el momento ideal para mimarte un poco más. No se trata de complicarte con mil pasos, sino de entender qué necesita tu piel en esta época del año: más hidratación, más protección, y sobre todo, un extra de amor.
Desde La Quinta Avenida queremos que comprendas la importancia de un diagnóstico facial, de adaptar los productos que usas en casa y de realizar tratamientos en cabina cada cambio de temporada, como mínimo.
¿Qué le ocurre a nuestra piel en invierno?
Durante el invierno, los climas fríos y secos pueden alterar la función natural de la barrera. Esta barrera es como un escudo que retiene lo bueno (agua y aceites naturales) y bloquea lo malo (irritantes y contaminación). Pero cuando esta defensa se debilita, las células de la piel activan la producción de proteínas proinflamatorias y cortisol. ¿El resultado? Una piel estresada, más reactiva al frío y propensa a la sensibilidad y la sequedad.
Además, un mal funcionamiento de la barrera cutánea puede influir en la producción de lípidos, esas grasas naturales que ayudan a retener la humedad. Si los lípidos no están en su mejor momento, la piel puede sentirse seca, tirante e incómoda.
Y esto es lo que ocurre, con ciertas variaciones, con los cambios de temporada. Por ello te recomendamos acudir a un especialista de la piel, valorar sus necesidades adaptando la rutina y realizando el tratamiento más óptimo para ti.
Recuerda que puedes solicitar tu diagnóstico facial gratuito en cualquier momento. ¡En LQA estamos deseando cuidarte! Te esperamos en nuestro salón.
